domingo, 9 de mayo de 2010

Washington considera preocupantes las elecciones de la Junta Militar birmana

Bangkok 9 may (EFE).- El secretario de Estado adjunto de EEUU para Asia Oriental y el Pacífico, Kurt Cambpell, calificó hoy de preocupantes las elecciones que la Junta Militar birmana planea celebrar a finales de este año.

Campbell, quien hizo escala en la capital tailandesa antes de reanudar viaje hacia Birmania (Myanmar), precisó que Washington considera "muy problemática" tanto la Ley Electoral aprobada por el régimen como el clima político que se vive en ese país asiático.

"Nuestro equipo quiere tener la oportunidad de ver directamente cuáles son los planes (del Gobierno) en términos generales para todo el proceso electoral", dijo Campbell en conferencia de prensa.

Una vez en Birmania, Campbell tiene previsto entrevistarse en Naypyidaw, la capital, con miembros de la Junta Militar, y el lunes, contempla desplazarse a Rangún para reunirse con la líder opositora y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, de 64 años y sometida a arresto domiciliario.

"Considero importante dialogar con el gobierno y también con figuras políticas de fuera de éste", añadió el funcionario estadounidense.

Es esta la segunda visita oficial de Campbell a Birmania desde la que efectúo en noviembre de 2009, cuando por vez primera en más de seis años, Suu Kyi apareció en un lugar público, concretamente en el hotel de Rangún en el que se reunió con el secretario adjunto de Estado.

Estados Unidos reconoció el pasado mes de marzo que su nueva política de distensión con la Junta Militar no producía el resultado aguardado, que era convencerla para que pusiera a Suu Kyi en libertad y permitiera su participación en las elecciones.

Suu Kyi, que ha pasado en cautividad casi 14 años de las últimas dos décadas, continúa cumpliendo la pena de 18 meses de arresto impuesta por las autoridades y su formación política, la Liga Nacional por la Democracia (LND), disuelta el pasado viernes.

El paso a la ilegalidad de la formación opositora que en 1990 ganó los comicios cuyos resultados nunca fueron reconocidos por los generales, se produjo a raíz de la entrada en vigor de la nueva ley que establece la disolución de todas las formaciones que no se han inscrito en el registro electoral.

La formación política de Suu Kyi, de 64 años, decidió boicotear los comicios, cuya fecha exacta de celebración no ha sido anunciada, al considerar que la Constitución promulgada hace dos años por la Junta Militar y las leyes que luego aprobaron son antidemocráticas y garantizan la permanencia de los generales en el poder.

La LND también consideró ilegal el apartado de la Ley Electoral que obliga a cualquier formación política a expulsar de sus filas a un miembro que cumpla una pena de cárcel o haya sido condenado.

Esta disposición afecta a los casi 2.200 birmanos encarcelados por motivos políticos, incluida la Nobel de la Paz, quien cumple ahora otros 18 meses de arresto domiciliario después de haber pasado unos 14 años confinada en su residencia de Rangún, la antigua capital.

La formación cofundada por Suu Kyi en 1988, solicitó el pasado abril a la alta magistratura que reconociera el resultado de las elecciones parlamentarias de 1990, que ganó con el 82 por ciento de los votos y que la nueva Ley Electoral anula Tras la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, Washington optó por cambiar la estrategia seguida por Estados Unidos en su relación con Birmania, sin levantar las sanciones económicas impuestas a ese país en respuesta al abuso de los derechos humanos.

La nueva estrategia de Washington consiste en establecer un canal de diálogo con la Junta Militar que preside el general Than Shwe y ofrecer el apoyo de EEUU para que a Birmania se le abran las barreras que impiden que acceda a los prestamos de organismos financieros internacionales. EFE

viernes, 7 de mayo de 2010

EL ROL DE LA SOCIEDAD CIVIL BIRMANA Por Concha Pinós

Las esperanzas sobre el rol de la Sociedad Civil Global han ido creciendo a lo largo de las décadas, como una fuerza de renovación fundamental en los gobiernos no-democráticos. Este es el caso de Birmania, desde la Revuelta Azafrán, donde los monjes y los estudiantes demostraron que pueden hacer un pulso al poder. Incluso aunque aparentemente no se consiguiesen los objetivos, fue un triunfo ya que consiguió crear un emponderamiento progresivo de las bases que tuvo otra oportunidad de ejercitarse un año después durante el Ciclón Nargis.

La llamada Revuelta Azafrán, cuando los monjes se manifestaron contra el gobierno dictatorial. (AP)

Fue la sociedad civil la que se re-inventó durante las manifestaciones de 1988. Una explosión de estudiantes, nuevas organizaciones, medios de comunicación independientes y partidos nuevos que propusieron el cambio necesario. Estudiantes, artistas, activistas, periodistas, organizaciones de apoyo internacional han trabajado codo a codo desde entonces para que proyectos de pequeña escala fueran madurando y movilizando el caldo de cultivo que maduro en la Revuelta Azafrán. En ese sentido entendemos que la Revuelta Azafrán o el Ciclón Nargis fueron una victoria para la sociedad civil birmana, pues fueron dos luchas civiles en la restauración por la democracia y la resolución de los derechos de las minorías étnicas. ¿Pero hasta dónde puede jugar un rol importante la sociedad civil en las próximas elecciones del otoño del 2010?

Si tomamos como referencia el pensamiento político de Daw Aung San Suu Kyi, que promueve fuertemente la idea de que cada birmano tiene que formar parte de la lucha democrática, perder el miedo y movilizarse. Entonces entendemos que la sociedad civil birmana es la única que puede realmente resolver la crisis política y constitucional que vive el país. No solo son importantes para conseguir la democracia sino para la consolidación del proceso de reconciliación y pacificación. La sociedad civil plural son los actores cruciales en este momento de cambio.

Hay dos cuestiones fundamentales que debemos comprender:

  • ¿Cómo puede la sociedad civil birmana que vive en un Estado controlado militar e ideológicamente, jugar en la restauración de la democracia en Birmania?
  • ¿Cómo puede la sociedad civil promover el mutuo entendimiento en el ámbito étnico como base para la resolución de los problemas políticos en Birmania?

Como sociedad civil en Birmania entendemos todo grupo (pequeño o grande) que actúa con libertad e independencia del gobierno. Incluyendo el sector privado, los media, empresas, asociaciones legales, religiosas, culturales, ong, estudiantes, sindicatos y partidos políticos tradicionales y de nueva creación. Debido a la política de la Junta Militar Birmania de represión a los disidentes, infiltración en la sociedad civil (mediante espías), la creación de organizaciones civiles paralelas para controlar a la sociedad civil, la falta de educación y confianza de las bases… no resulta fácil efectuar el cambio de paradigma hacia un traspase de poderes hacia la sociedad civil en Birmania.

Pero los birmanos no están solos en esta lucha. En las fronteras de Tailandia, India, Bangladesh y China se encuentra todo el movimiento Pro-democrático y líderes de etnias que firmaron el pacto por la Paz y la Reconciliación, que trabajan duramente en entrenamiento continuo de birmanos dentro y fuera de las fronteras por una Birmania libre y democrática. También las Campañas Internacionales por la Democracia en Birmania en todo el mundo entendemos que el primer paso hacia la democratización auténtica y genuina del país es seguir emponderando las bases (educación, salud, desarrollo, media). Sin que sea un sustituto de las reformas necesarias en el país, si no como el soporte auténtico que puede crear la influencia directa más contundente en la reforma política del país. La experiencia gradual de vecinos como China, Vietnam, Laos o Filipinas puede ser instructiva. El rol de la sociedad c ivil en todo el ASEAN se esta instaurando cada vez más como un instrumento de protección y promoción de los derechos civiles.

Birmania puede parecer aislada pero no esta sola y el beneficio de la sociedad civil global también pueden ser movilizados a favor de la misma. La oportunidad radica no solo en cómo se puede movilizar la sociedad civil en Birmania si no también en ASEAN y en los países occidentales, conectando puentes de entendimiento: entre elementos aislados y el régimen birmano- fundamentalmente a través de los países del ASEAN-.

La educación y salud de la Sociedad Civil Birmana pasa por un rejuvenecimiento de sus elementos catalizadores, el uso de los media y tecnología de la información, la creación de organizaciones micro tejidas en red, para generar el compromiso civil capaz de gestar el cambio político. Así surgió la Liga Nacional para la democracia en Birmania (NLD). Estas organizaciones y la sociedad civil deben reinsertarse para ser actores cruciales en el cambio, por ello nosotros también podemos contribuir a este momento de cambio.

En Birmania hay más monjes que soldados y más ciudadanos que militares. La historia birmana nos habla de ciclos donde después de una dictadura la sociedad civil toma el rol del cambio, renovando y reinventando la política. Nuestra apuesta por la Paz pasa por la Sociedad Civil: Emponderamiento mediático, salud, educación y desarrollo de pequeños proyectos que capacite en libertades civiles para el cambio.

Birmania: ex dirigentes del partido de Aung San Suu Kyi crearán otro partido

Ex líderes del partido de la opositora birmana Aung San Suu Kyi, disuelto después de negarse a participar en las próximas elecciones legislativas, decidieron crear una nueva organización política y registrarla para los comicios, indicó uno de ellos a la AFP el viernes.

"Hemos tomado la decisión de formar un partido político", afirmó Khin Maung Swe, ex miembro del comité central ejecutivo de la Liga Nacional para la Democracia (LDN).

"Debemos esperar la respuesta de los ex miembros de la LND en los otros Estados del país, pero espero que podremos registrarnos este mes", agregó.

El 29 de marzo pasado, la LND anunció que había decidido boicotear las elecciones legislativas, las primeras en 20 años. Su participación le hubiera obligado a excluir a la Premio Nobel de la Paz, sometida a prisión domiciliaria, a lo cual Aung San Suu Kyi se negó.

Al no registrarse para las elecciones, el partido fue automáticamente disuelto por la junta.

El callejon sin salida birmano (II) por Carlos Sardiña

Existen pocos regímenes en el mundo que susciten una oposición y repulsa tan unánimes como la dictadura militar birmana. Los crímenes y graves violaciones de los derechos humanos cometidos por la Junta militar están bien documentados por abundantes informes de organizaciones humanitarias; Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la libertad y la justicia, sobre todo desde que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991; son frecuentes las declaraciones de condena y el régimen está sometido a numerosos embargos y sanciones.

Ban Ki-moon y el general Than Shwe durante la reunión que mantuvieron en la capital birmana, Naypyidaw, el 3 de julio del año pasado (AP Photo/John Heilprin).

Sin embargo, a los generales birmanos no parece afectarles su impopularidad y las medidas de presión adoptadas contra ellos no han surtido ningún efecto. La Junta que gobierna actualmente el país lleva más de dos decenios en el poder y su posición se mantiene tan firme como siempre gracias a que los generales han sabido jugar sus cartas con gran astucia, a que cuentan con poderosos aliados y a que las sanciones impuestas por sus detractores han resultado ser ineficaces, en el mejor de los casos, o contraproducentes en el peor de ellos.

Los generales birmanos se han permitido incluso ridiculizar al mismísimo secretario general de la ONU. Durante su última visita al país asiático, Ban Ki-moon volvió a poner de manifiesto su falta de autoridad cuando el general Than Shwe se negó a concederle permiso para reunirse con Aung San Suu Kyi, lo que provocó un aluvión de críticas sobre el que probablemente sea el secretario general de la ONU más incompetente de la historia.

El debate sobre la eficacia de las sanciones sigue abierto. Los partidarios de las sanciones, que suelen ser los activistas por la democracia y los representantes de algunas ONG, aducen que las inversiones extranjeras reportan grandes sumas de dinero a un régimen criminal que controla casi totalmente la economía del país. Además, señalan que la mayoría de la oposición democrática birmana y el partido de Aung San Suu Kyi, al que consideran el legítimo representante del pueblo birmano, también apoyan las sanciones. Según ellos, las sanciones han resultado ineficaces hasta el momento por dos razones fundamentales: en primer lugar, porque no se han planificado adecuadamente y en segundo lugar, porque sólo las han impuesto algunos países y, por tanto, no se ha conseguido aislar completamente al régimen.

Los aliados del régimen

El régimen cuenta con el apoyo, implícito o explícito, de grandes potencias como China e India (que compiten por la explotación de sus recursos) y de los países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la que Myanmar es miembro.

China es uno de los principales socios comerciales de Birmania y su mayor proveedor de armamento. Además, es su máximo valedor en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en el que ha ejercido, junto con Rusia, su derecho a veto para evitar que este organismo adopte resoluciones en su contra, alegando que los asuntos internos birmanos no suponen una amenaza para la estabilidad mundial.

El año pasado China cerró un trato con el gobierno birmano para construir un gaseoducto de unos dos mil kilómetros de longitud que comunique los yacimientos de gas que se encuentran frente a la costa birmana con la provincia china de Yunnan y tiene previsto importar más de 11 millones de metros cúbicos de gas diarios a través de dicho gaseoducto, de lo que se ocupará un grupo de empresas encabezado por la surcoreana Daewoo. Se calcula que el proyecto reportará unos beneficios de unos 29 mil millones de dólares al gobierno de Myanmar en los próximos tres decenios y, para su construcción, la Junta ya ha empezado a desalojar a cientos de familias campesinas sin ningún tipo de indemnización.

Muchas de las organizaciones opositoras a la Junta birmana se encuentran en Tailandia (sobre todo en Chiang Mai y en la localidad fronteriza de Mae Sot) y algunos miembros del gobierno tailandés han criticado en alguna ocasión las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el régimen del país vecino. Sin embargo, Tailandia es un aliado fundamental del régimen birmano. Ambos países son grandes socios comerciales, hasta el punto de que Tailandia es el mayor importador de gas birmano, que genera alrededor del 20 por ciento de la energía eléctrica que consume.

La Junta birmana ha recibido el apoyo explícito de las más altas esferas tailandesas. En 1993, cuando Aung San Suu Kyi llevaba cuatro años bajo arresto domiciliario, ocho premios Nobel (entre ellos Desmond Tutu, Oscar Arias y el Dalai Lama) viajaron a Tailandia, invitados por activistas, para expresarle su solidaridad. Tras visitar los campos de refugiados birmanos, los recibió el rey Bhumibol Adulyadej, quien, para sorpresa de todos, pronunció un discurso en el que dijo que Aung San Suu Kyi no era más que una alborotadora que debía abandonar la lucha política, volver a Inglaterra a criar a sus hijos y dejar que los militares gobernaran el país, ya que eran los más capacitados para hacerlo.

Otro de los grandes socios de Birmania es el gobierno de Singapur, cuyo holding Temasek ha realizado fuertes inversiones en diversos sectores de la economía birmana. Además, Singapur es uno de los principales proveedores de tecnología militar a Birmania y los miembros de la Junta suelen tratarse en sus modernos hospitales.

Los enemigos del régimen en la comunidad internacional

En enero de 2005, la secretaria de estado estadounidense Condoleezza Rice incluyó a Birmania en la lista de “bastiones de la tiranía”, junto a Bielorrusia, Cuba, Irán, Corea del Norte y Zimbabue. George W. Bush siempre trató de presentar a su gobierno como el principal adalid de los derechos humanos y la democracia en el país del Sudeste Asiático desde que en 2003 promulgara la “Burmese Freedom and Democracy Act”, en la cual Estados Unidos reconocía a la oposición de la Liga Nacional para la Democracia (LND) como la “representante legítima del pueblo birmano”.

Durante ese tiempo Laura Bush hizo de Birmania su cruzada personal y la administración Bush aprobó una ley tras otra para endurecer los embargos y sanciones contra la Junta y aislarla diplomáticamente. Dejando aparte la ironía que representa el que se erija en defensor de los derechos humanos uno de los gobiernos que menos los ha respetado en los últimos años, Estados Unidos no ha conseguido debilitar lo más mínimo al gobierno de Myanmar.

Las sanciones de Estados Unidos a la Junta comenzaron en 1988 e incluyen una amplia gama de medidas, que van desde la prohibición de importar productos birmanos hasta un embargo armamentístico. Sin embargo, la mayoría de sanciones no han hecho mella en el gobierno, pero sí en la población. Por ejemplo, hace unos años las sanciones se centraron en el sector textil y, como consecuencia, se cerraron varias fábricas. La Junta dejó de percibir unos ingresos insignificantes, pero muchas trabajadoras se quedaron en la calle y tuvieron que recurrir a la prostitución para sobrevivir. El régimen aprovechó la situación para culpar a la oposición y a Estados Unidos y marcarse un tanto propagandístico.

El verdadero problema de las sanciones, como reconocía un informe elaborado para el Congreso hace tres años [pdf], es que no han afectado a la principal inversión estadounidense en Birmania, que es la que realmente beneficia a la Junta: la participación del 28% que posee la petrolera Chevron en el consorcio que explota el yacimiento de gas de Yadana y el gaseoducto que transporta el gas hasta Tailandia.

La posición de la Unión Europea con respecto a Birmania es muy parecida a la de Estados Unidos. Las numerosas sanciones no afectan a las actividades de la compañía francesa TOTAL en el yacimiento de Yadana, cuya participación es similar a la de Chevron. Según un informe difundido por la propia TOTAL el año pasado [pdf], sus actividades reportaron al gobierno birmano 254 millones de dólares en 2008.

Este proyecto ha sido objeto de duras críticas desde el principio. Para contrarrestarlas, TOTAL encargó en 2002 a Bernard Kouchner, el actual ministro de Asuntos Exteriores francés, que redactara un informe sobre las actividades de la compañía en Birmania. Kouchner recomendó a la petrolera que se quedara en el país asiático y cobró 25.000 euros por el informe.

Numerosas organizaciones no gubernamentales han pedido recientemente a esas empresas que hagan públicas todas las transacciones con las autoridades birmanas desde que se puso en marcha el proyecto en 1992. Según un informe de EarthRights International, el yacimiento de Yadana ha generado unos beneficios de 4.830 millones de dólares al régimen birmano y los militares han desviado del presupuesto nacional al menos 4.800.

Un embargo armamentístico total sería una de las medidas más deseables, ya que es lo único que podría afectar sólo a los militares. Pero para que fuera realmente eficaz tendrían que sumarse todos los países, y ya ha quedado demostrado que siempre hay naciones dispuestas a venderle armas a la Junta. Además de China, en los dos últimos decenios han vendido armas a Birmania países como Rusia, Pakistán, Alemania, Corea del Norte, Ucrania o Israel [pdf].

El fracaso de las sanciones

Ante el fracaso de las sanciones, cada vez son más las voces que piden una nueva estrategia de la comunidad internacional para conseguir un cambio de régimen en Birmania. Incluso la propia Aung San Suu Kyi le envió una carta el año pasado al general Than Shwe en la que se ofrecía a colaborar para estudiar la mejor manera de lograr el levantamiento de las sanciones. La carta no obtuvo ninguna respuesta.

El mayor cambio, hasta el momento, se ha producido con la llegada de Obama a la Casa Blanca. El año pasado Hillary Clinton anunció que su gobierno estaba dispuesto a hablar directamente con los generales, aunque de momento no iba a levantar las sanciones. La administración Obama ha decidido emplear una estrategia más pragmática, que incluye una mayor participación de los países de la ASEAN.

Uno de los principales detractores de las sanciones, Thant Myint-U, nieto de U-Thant, secretario general de la ONU en los años sesenta, historiador y él mismo ex alto funcionario de las Naciones Unidas, afirma que el aislamiento no hace más que beneficiar al régimen y lo único que se está consiguiendo es empujar a Birmania hacia la órbita de China.

Myint-U sostiene que la transición a la democracia ha de producirse tanto desde arriba como desde abajo, ya que es inevitable que el ejército desempeñe un papel en el futuro político del país, ya que es la única institución fuerte tras casi cincuenta años de dictadura militar, y que las tensiones entre los diferentes grupos étnicos del país (más antiguas que la propia dictadura) exigen un Estado lo bastante fuerte como para evitar que el país se suma en el caos y estalle una guerra civil. A medida que los generales que ejercen el poder envejecen y se aproxima el inevitable cambio generacional en la cúpula militar, se hace más necesario que los futuros gobernantes tengan una formación y una visión lo más abierta posible, algo imposible de lograr mientras las sanciones impidan los contactos con el exterior.

jueves, 6 de mayo de 2010

Presentación del estudio "La Calidad de la Ayuda del Gobierno de España"

La ONG Democracia, Ciudadanía y Desarrollo (DeCiDe) tiene el placer de invitarle a la presentación del estudio "La Calidad de la Ayuda del Gobierno de España".


La presentación tendrá lugar el martes 11 de Mayo a las 19:00 en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias Economicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo (C/ Julián Romea, 23; cerca de paradas de metro de Guzmán El Bueno e Islas Filipinas).


En el campo de la ayuda oficial para el desarrollo, los dos objetivos prioritarios del Gobierno de España desde 2005 han sido, y serán hasta 2012, aumentar su cantidad y su calidad. La cantidad se ha multiplicado por dos entre 2005 y 2008, pero ¿qué ha pasado con la calidad?

A partir de los datos y los documentos oficiales existentes, y partiendo del marco de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo, el estudio destaca, entre otros aspectos, que el Gobierno de España: (1) no toma en consideración ni la eficacia ni el respeto de los derechos humanos de los gobiernos receptores a la hora de determinar la cantidad o el instrumento de canalización de la ayuda que les otorga; y (2) que continúa con la práctica de otorgar ayuda a muy corto plazo, sin metas concretas, con condiciones opacas, y sin apenas ningún control sobre su ejecución.


El estudio completo se puede descargar pinchando en el siguiente enlace:

www.decide-ongd.org/periodico-digital

Myanmar to Introduce Anti-terrorism Law Soon

Myanmar will enact an anti- terrorism law in the next two or three months to combat terrorist activities in the country, police chief brigadier-general Khin Yi told the press in Nay Pyi Taw on Thursday.

Khin Yi made the remarks when he briefed the status of investigation into the bomb explosion at a water festival pandal in Yangon in April.

He said the bomb blast was aimed to undermine the country's stability and the coming general election and to create panic among people.

He revealed that the authorities have captured Wai Phyo Aung ( also named Thet Khine), one of the four bombers who belong to an anti-government organization -- the Vigorous Burmese Students Warriors (VBSW) -- and the incident was masterminded by the Kayin National Union (KNU), the largest anti-government ethnic armed group.

The VBSW was declared by the government as a terrorist group in 2006.

Khin Yi added that investigation into bomb blasts in other places in the country is also underway.

A series of three bomb blasts in front of a water throwing pandal on Mingala Taung Nyunt township's Kandawkyi Ring Road in Kandawkyi lake park area on April 15 killed 10 people and injured 168 others.

The Myanmar authorities have earlier verified that the three blasts were caused by grenades, while a time bomb unexploded.

The other bomb explosions occurred at the compound of a check point in southeastern Kayin state's Kawkareik on April 14, injuring three persons, and on April 17 at four worksites of the Myitsone hydropower dam project in the upper reaches of the Ayeyawaddy River in northernmost Kachin state on April 17, injuring one person and destroying two temporary buildings and six motor vehicles.

Several unexploded bombs were also found at the hydropower project sites.

Moreover, another series of three grenade attacks on the Thaukyegat hydropower project in Myanmar's Bago division on April 27 injured at least four people.

India-Myanmar-Thailand Trilateral Highway

The Trilateral Highway project is an ambitious undertaking which was initially launched under the vestiges of the Mekong Ganga Cooperation (MGC) and later incorporated into the transport sector of Bay of Bengal Initiative for Multi-Sectoral Technical and Economic Cooperation (BIMSTEC); but it has not yet fructified. What are the bottlenecks in terms of financial, security and regional concerns? How will this affect India’s Look East Policy (LEP)? What is needed to get this crucial project executed?

With the aim to begin the project in early 2004, the construction of the 1360kms highway at the cost of US$700 million was distributed in three phases so as to connect Moreh (India), Mae Sot (Thailand) through Bagan in Myanmar. The inherent logic of the road was to fulfil the ambition of creating a ‘link’ between Northeast India and Southeast Asia.

The project however faces many problems. Financial problems remain a contentious issue. India and Thailand have upgraded some of the link roads but due to financial scarcity in Myanmar, much work remains incomplete. Tensions have also flared due to Myanmar’s demand for India and Thailand taking up the responsibility of bearing the costs of road construction in its territory.

Additionally, there are also many debilitating security concerns in the region. A well documented aspect of India-Myanmar border is that it is plagued by numerous problems such as illegal trade, drug trafficking and insurgencies. Recent news updates elicited the demand for Indian forces to seal the border, in particular the stretch aligning Manipur, as outfits belonging to United Liberation Front of Manipur (ULFM) and United Liberation Front of Asom (ULFA) were regularly using the Friendship Road along the border to transport weapons through the national highway 39. Additionally, China has a de-facto control over Kachin state bordering the Indian state of Arunachal Pradesh, which China claims as its territory and the commencement of the Trilateral Highway could flood the state with Chinese goods and illegal weapons hampering the security interests of India. These concerns have always been present but the prospects of accruing long term benefits from the highway are also substantial for India especially strategically, by gaining a foothold in its eastern flank, therefore the enthusiasm for the highway still prevails.

For India, however, the realization of the Trilateral Highway will bring a greater share of problems along with the benefits. The trilateral project raises concern on its final destination as well, i.e. the Myanmar-Thailand border where the ethnic insurgent camps are still in existence. Myanmar, in the past has accused Thailand of harbouring groups like the Karen National Union and the Chin National Liberation Front. The cross border infrastructure has also been impeded due to Thailand’s concern with the influx of illegal immigrants and the narcotics business.

In view of all these practical constraints on development of the Trilateral Highway, a deeper element of regionalism has to be taken into consideration as well. The quicker integration of Greater Mekong Sub region (GMS) has cast a shadow over other regional organizations like BIMSTEC and MGC. While cross border connectivity has grown at a super rate between GMS countries, it has effectively drowned the scope of projects like the Trilateral Highway as the Mekong region countries are being increasingly sucked into the economic vortex of China. Currently, GMS countries are concentrating on upgradation and construction of new highways under the Asian Highway Project and already US$2.7 billion have been invested to this effect. The East West Corridor, the North-South Economic Corridor and the Southern Economic Corridor are the three major projects being implemented. The upgradation of these highways and ratification of Cross Border Transport Agreement (CBTA) have since quadrupled the intra-GMS trade. It is not a surprise that the Trilateral Highway initiative already crippled with political and financial problems has lost its charm.

The completion of the Trilateral Highway will forge greater connectivity between India and Southeast Asia and the positives will outweigh the negatives in every sense. Connectivity will bring its share of problems but will certainly open up avenues for cooperation with the neighbouring states and provide effective mechanisms for dealing with cross border problems which hitherto have remained unresolved. Additionally, the Trilateral Highway will connect India to the Asian Highway Network and trade between India and ASEAN will receive a further boost which is already predicted to touch US$100 billion in the next five years and also boost trade potential of India, Myanmar and Thailand that is largely carried out through sea routes at present, adding to the substantial cost. Moreover, India’s Northeast region will be repositioned as a regional trading hub. It is evident that the Trilateral Highway is crucial for the realisation of the LEP and its failure might shake the very foundations of this quest upon which India has embarked.

Political and financial ‘will’ remains a key to rejuvenate this moribund project and India needs to strive to create this ‘will’. In the event this does not work, then India could unilaterally shoulder the financial responsibility for the highway. After all, US$700 million does not seem to be much when India can shell out a billion dollar in aid to Afghanistan.

Ban Ki-moon Fails to Act as National League for Democracy Banned by Burma Regime

UN Secretary General Ban Ki-moon has failed to take any serious action to prevent Burma’s largest political party, the National League for Democracy (NLD), becoming a banned organisation. Under new election laws introduced by Burma’s dictatorship the NLD will officially cease to exist from midnight tonight.

The NLD was required to register as a political party to maintain its legal status, but the dictatorship deliberately introduced conditions in the election laws that would make it impossible for the NLD to register. These included expelling more than four hundred members who are in detention because of their peaceful activities for the NLD, and supporting a new constitution which is undemocratic, does not protect human rights, and is designed to maintain dictatorship under a civilian guise. As the NLD could not accept these conditions, it declined to register, meaning the dictatorship will ban the organisation from legal existence from midnight.

By requiring the National League for Democracy to register, knowing they would have to refuse, Burma’s generals planned to put the blame for the banning on the NLD for not registering, and once again the international community fell for their tricks.

“The banning of Burma’s largest and most widely supported political party is yet more evidence that elections due later this year are a total sham, and will not bring genuine democratic change to Burma,” said Mark Farmaner, Director of Burma Campaign UK. “UN Secretary General Ban Ki-moon is supposed to be trying to persuade Burma’s dictatorship to enter into dialogue with the NLD. Instead he stood by and did nothing while the NLD were banned. Why wasn’t his Burma envoy dispatched on a crisis mission? Why hasn’t he robustly condemned the banning of the NLD?”

The National League for Democracy, led by Aung San Suu Kyi, won 82 percent of seats in Parliament in elections in 1990. The dictatorship refused to accept the results of the election. This time, for elections due later this year, they are taking no chances, ensuring the constitution and every aspect of the elections are rigged to ensure they remain in power.